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'Antes del atardecer' de Linklater |
¿Se
puede querer por obligación? ¿Se puede desear por obligación?
Supongo que la respuesta mayoritaria sería negativa. Sin embargo,
las relaciones afectivas están plagadas de convenciones sociales,
rápidamente concretadas en compromisos. Y esa palabra, que suele
utilizarse como sinónimo de entrega, no lo es, es sinónimo de
obligaciones. Algo que se puede elegir libremente en cualquier otro
campo (laboral, político, social, o la simple promesa a alguien),
pero nunca en lo afectivo-sexual.
Aquí
se me ocurre una cita de Fitzgerald, el escritor que me
fascina, me conmueve por su impresionante luz desesperada. Es una de
las frases que he subrayado en este largo periodo, de varios meses
sin escribir en los blogs, corresponde a ‘Suave es la noche’:
“… devolver a todos a su verdadero ser, borroso tras los
compromisos de no se sabe cuántos años” / “El corazón
le latía fuertemente ante la presencia de lo desconocido, lo
inexplorado, lo que no se podía analizar ni explicar”.
En
esta novela, el protagonista se siente forzado a seguir con su mujer,
porque ella ha sido su antigua paciente neurótica, herida por tanto.
Y sus motivos son varios, aunque no es consciente de todos ellos. Por
sentirse poderoso, para no dañarla (aunque creo que es mayor el
dolor causado por alguien que está a tu lado sin querer estarlo), y
también por miedo a la posible reacción de su mujer.
En
este sentido he recordado una peli que trata una variante del tema,
con las impresionantes actrices Judi Dench y Cate
Blanchett, ‘Diario de un escándalo’ (‘Notes on a
scandal’), de Richard Eyre. Historia de una profesora de la que se
enamora otra, creyéndose correspondida en su amor ilusorio, aunque
la primera sólo siente por ella una relativa amistad. El título
viene por la otra vertiente de la historia, la venganza de la
ilusionada al descubrir que su amada tiene una relación ilegal con
un alumno menor de edad. No siempre hay venganza, aunque creo que es
peor la actitud de víctima de la persona no correspondida, no sólo
por hacer sentirse culpable a la que no ama, sino por la posibilidad
de que el dolor provoque cualquier reacción terrible en la persona
no correspondida (suicidio, enfermedad, o simplemente vida dolorida).
Lo
diré en primera persona, porque yo he vivido la incómoda impotencia
de tener que recibir, y pedir, la ayuda de otros, y también he
tenido que ayudar a otros. Mi conclusión es que si yo necesito ayuda
de alguien, recibirla por obligación es un regalo envenenado, porque
no sería cariño lo que recibiría, sino una actuación forzosa. Así
que, cuando fuera posible, recurriría a profesionales cuyo trabajo
pagaría. Pero aquel que no cumpliera con sus obligaciones
(paterno-filiales, de pareja, amistosas… cualquier relación
afectiva) sería señalado acusadoramente, sin contar con el
sentimiento de culpa generado en quien es íntegro y su cariño
auténtico, libre y claro.
Lo
que se “debe” hacer, es una frase contraria al amor, de efectos
dolorosos tanto en quien supuestamente da, como en quien
supuestamente recibe.
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Jung |
Puede
que sea demasiado romántica, por eso no creo en el matrimonio sino
en el amor, pero las relaciones afectivas que veo alrededor son, en
su mayoría, relaciones de poder. Con todo su amplio espectro de
actitudes y emociones: sometimiento, sumisión, autoridad,
obligaciones, superioridad-inferioridad. Esta última dualidad es,
además, la base del carácter, o la ideología autoritaria para la
cual toda diferencia implica superioridad o inferioridad. No conciben
la igualdad de derechos para todas las diferencias. Una cita
impresionante de Jung: “Donde hay amor no existe deseo de
poder y donde predomina el poder el amor brilla por su ausencia. Uno
es la sombra de otro”.
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Dibujo de Moebius |
Curiosamente,
esa actitud es la que sobrevuela la mayoría de las noticias del
mundo, donde se siguen escuchando insoportables noticias sobre gente
que sigue matando por poder, o por dogmas varios, y otros que
continúan insultando, descalificando, o lanzando bonitas frases
generales, demagógicas, en lugar de debatir, escuchar, comprender…
Si
se trata de una pareja amorosa, es aún más triste por abarcar
delirantes obligaciones cotidianas (acudir a una comida familiar, o
ir al cine o a dónde sea sin tener ninguna gana…). Parecería una
situación más leve que una enfermedad, por ejemplo, pero su efecto
es igualmente corrosivo al partir de una actitud base. Una relación
amorosa es libre, o no es amorosa, sino un contrato social, con o sin
papeles, que ata, un verbo
de por sí contrario al amor, no sólo con la pareja, sino con su
familia, su tiempo, sus aficiones, como si emparejarse implicara
renunciar a la vida propia. Triste contradicción porque si ya no se
tiene vida propia, ninguna vida puede compartirse. Nadie es propiedad
de nadie. Ni empleados, ni padres, ni pareja, ni hijos.
Que
yo recuerde ahora, hay otra historia del impresionante Fitzgerald,
‘El gran Gatsby’, que trata también de lo ilusorio de un
amor no correspondido. Una cita: “… sino por la colosal
vitalidad de su ilusión. Había ido más allá de ella, más allá
de todo. Se había entregado, con creadora pasión, acrecentándolo
todo, adornándolo con toda brillante plumita que hallara en su
camino. No existe fuego ni lozanía capaz de desafiar a lo que un
hombre es capaz de almacenar en su fantasmal corazón”.
El
protagonista es también un romántico, por lo tanto la libertad es
fundamental para él, nunca se atrevería a forzar a su amada, ni a
obligarla a nada, pero lo terrible es que ha caído también en lo
ilusorio de creer que ella le ama, y no sólo eso, sino en creer que
ella es una persona íntegra, cosa que no es.
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Khalil Jibrán |
Sobre
el amor, las impresionantes palabras del poeta libanés Khalil
Jibrán, de su libro ‘El profeta’:
“El
amor no da, ni toma nada, excepto de sí mismo”
/ “El
amor sacude nuestras raíces” / “Pero dejad que se abran espacios
en vuestros pensamientos hasta que los vientos del cielo dancen entre
vosotros” / “amaos mutuamente pero no hagáis del amor una
obligación” / “que cada uno llene la copa del otro, pero no
bebáis de una sola copa” / “Cantad y danzad juntos y siempre
estaréis alegres, pero que cada uno de vosotros sea él mismo” /
“Dad todo vuestro corazón al amado, pero con cuidado, que esta
ofrenda no sea la causa del sometimiento del uno al otro” / “Porque
las columnas del templo fueron dispuestas por separado y ni el ciprés
se cobija bajo la sombra del roble, ni el roble crece bajo la sombra
del ciprés” / “Pues un amigo está para saciar nuestros anhelos,
no nuestro vacío”.