Dylan

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Paul Auster, 'Blade Runner', Carson McCullers , 'Arrebato' y Dylan, familia de Rimbaud

viernes, 14 de abril de 2017

Amor y obligación son incompatibles

Por Tesa Vigal

'Antes del atardecer' de Linklater
¿Se puede querer por obligación? ¿Se puede desear por obligación? Supongo que la respuesta mayoritaria sería negativa. Sin embargo, las relaciones afectivas están plagadas de convenciones sociales, rápidamente concretadas en compromisos. Y esa palabra, que suele utilizarse como sinónimo de entrega, no lo es, es sinónimo de obligaciones. Algo que se puede elegir libremente en cualquier otro campo (laboral, político, social, o la simple promesa a alguien), pero nunca en lo afectivo-sexual.

Aquí se me ocurre una cita de Fitzgerald, el escritor que me fascina, me conmueve por su impresionante luz desesperada. Es una de las frases que he subrayado en este largo periodo, de varios meses sin escribir en los blogs, corresponde a ‘Suave es la noche’: “… devolver a todos a su verdadero ser, borroso tras los compromisos de no se sabe cuántos años” / “El corazón le latía fuertemente ante la presencia de lo desconocido, lo inexplorado, lo que no se podía analizar ni explicar”.


En esta novela, el protagonista se siente forzado a seguir con su mujer, porque ella ha sido su antigua paciente neurótica, herida por tanto. Y sus motivos son varios, aunque no es consciente de todos ellos. Por sentirse poderoso, para no dañarla (aunque creo que es mayor el dolor causado por alguien que está a tu lado sin querer estarlo), y también por miedo a la posible reacción de su mujer.
En este sentido he recordado una peli que trata una variante del tema, con las impresionantes actrices Judi Dench y Cate Blanchett, ‘Diario de un escándalo’ (‘Notes on a scandal’), de Richard Eyre. Historia de una profesora de la que se enamora otra, creyéndose correspondida en su amor ilusorio, aunque la primera sólo siente por ella una relativa amistad. El título viene por la otra vertiente de la historia, la venganza de la ilusionada al descubrir que su amada tiene una relación ilegal con un alumno menor de edad. No siempre hay venganza, aunque creo que es peor la actitud de víctima de la persona no correspondida, no sólo por hacer sentirse culpable a la que no ama, sino por la posibilidad de que el dolor provoque cualquier reacción terrible en la persona no correspondida (suicidio, enfermedad, o simplemente vida dolorida).

'Notes on a scandal'
Lo diré en primera persona, porque yo he vivido la incómoda impotencia de tener que recibir, y pedir, la ayuda de otros, y también he tenido que ayudar a otros. Mi conclusión es que si yo necesito ayuda de alguien, recibirla por obligación es un regalo envenenado, porque no sería cariño lo que recibiría, sino una actuación forzosa. Así que, cuando fuera posible, recurriría a profesionales cuyo trabajo pagaría. Pero aquel que no cumpliera con sus obligaciones (paterno-filiales, de pareja, amistosas… cualquier relación afectiva) sería señalado acusadoramente, sin contar con el sentimiento de culpa generado en quien es íntegro y su cariño auténtico, libre y claro.
Lo que se “debe” hacer, es una frase contraria al amor, de efectos dolorosos tanto en quien supuestamente da, como en quien supuestamente recibe.
Jung

Puede que sea demasiado romántica, por eso no creo en el matrimonio sino en el amor, pero las relaciones afectivas que veo alrededor son, en su mayoría, relaciones de poder. Con todo su amplio espectro de actitudes y emociones: sometimiento, sumisión, autoridad, obligaciones, superioridad-inferioridad. Esta última dualidad es, además, la base del carácter, o la ideología autoritaria para la cual toda diferencia implica superioridad o inferioridad. No conciben la igualdad de derechos para todas las diferencias. Una cita impresionante de Jung: “Donde hay amor no existe deseo de poder y donde predomina el poder el amor brilla por su ausencia. Uno es la sombra de otro”.
Dibujo de Moebius
Curiosamente, esa actitud es la que sobrevuela la mayoría de las noticias del mundo, donde se siguen escuchando insoportables noticias sobre gente que sigue matando por poder, o por dogmas varios, y otros que continúan insultando, descalificando, o lanzando bonitas frases generales, demagógicas, en lugar de debatir, escuchar, comprender…
Si se trata de una pareja amorosa, es aún más triste por abarcar delirantes obligaciones cotidianas (acudir a una comida familiar, o ir al cine o a dónde sea sin tener ninguna gana…). Parecería una situación más leve que una enfermedad, por ejemplo, pero su efecto es igualmente corrosivo al partir de una actitud base. Una relación amorosa es libre, o no es amorosa, sino un contrato social, con o sin papeles, que ata, un verbo de por sí contrario al amor, no sólo con la pareja, sino con su familia, su tiempo, sus aficiones, como si emparejarse implicara renunciar a la vida propia. Triste contradicción porque si ya no se tiene vida propia, ninguna vida puede compartirse. Nadie es propiedad de nadie. Ni empleados, ni padres, ni pareja, ni hijos.

Que yo recuerde ahora, hay otra historia del impresionante Fitzgerald, ‘El gran Gatsby’, que trata también de lo ilusorio de un amor no correspondido. Una cita: “… sino por la colosal vitalidad de su ilusión. Había ido más allá de ella, más allá de todo. Se había entregado, con creadora pasión, acrecentándolo todo, adornándolo con toda brillante plumita que hallara en su camino. No existe fuego ni lozanía capaz de desafiar a lo que un hombre es capaz de almacenar en su fantasmal corazón”.
El protagonista es también un romántico, por lo tanto la libertad es fundamental para él, nunca se atrevería a forzar a su amada, ni a obligarla a nada, pero lo terrible es que ha caído también en lo ilusorio de creer que ella le ama, y no sólo eso, sino en creer que ella es una persona íntegra, cosa que no es.

Khalil Jibrán
Sobre el amor, las impresionantes palabras del poeta libanés Khalil Jibrán, de su libro ‘El profeta’:
El amor no da, ni toma nada, excepto de sí mismo” / “El amor sacude nuestras raíces” / “Pero dejad que se abran espacios en vuestros pensamientos hasta que los vientos del cielo dancen entre vosotros” / “amaos mutuamente pero no hagáis del amor una obligación” / “que cada uno llene la copa del otro, pero no bebáis de una sola copa” / “Cantad y danzad juntos y siempre estaréis alegres, pero que cada uno de vosotros sea él mismo” / “Dad todo vuestro corazón al amado, pero con cuidado, que esta ofrenda no sea la causa del sometimiento del uno al otro” / “Porque las columnas del templo fueron dispuestas por separado y ni el ciprés se cobija bajo la sombra del roble, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés” / “Pues un amigo está para saciar nuestros anhelos, no nuestro vacío”.





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