Por Tesa Vigal
Esta
entrada es para el vértigo de soñar, explorar, especular, o imaginar sin
límites.
Aunque
la física cuántica es parte de la ciencia, a mí me suena a poesía, magia, surrealismo,
sueños, y por eso me fascinan sus teorías sobre la materia oscura, la mayor
parte de la materia existente en el universo, los experimentos con partículas
que una vez estuvieron juntas y, al separarlas, siguen reaccionando al mismo
tiempo ante la misma estimulación, el gato metido en una caja que puede estar
muerto o vivo antes de abrirla en uno de los universos posibles.

Esta última
teoría, sobre la existencia de universos paralelos, es la que más me hechiza; o
casi. Quizás porque me parece lógica, dada la impresión de misterio que siempre
me ha trasmitido el mundo y sus seres, incluyendo personas, la sensación de que
siempre hay más lados, facetas, rincones, puertas… En un infinito laberinto que
abarca lo pequeño, lo grande y, a continuación, todo lo pone entre
interrogaciones porque el mundo es producto de nuestra percepción personal. Por
eso, es igual de extraño vivir que morir, la existencia de una ardilla o un
fantasma, de terrícolas o jupiterinos, de gente maravillosa y deleznable, de
pavor y maravilla como diría Don Juan Matus, el indio de Castaneda. Me encanta
esa frase por enorme, por sabia, la repito mucho, debería cortarme un poquito.

Y,
la más inquietante consecuencia, la posibilidad de infinitos mundos paralelos,
surgidos de cada decisión. En este mundo tú decides no casarte, volver a tu
país, cruzar esa calle, abrir esa puerta, estudiar tal cosa… Y en el mundo
paralelo correspondiente te casas, no regresas, no abres la puerta, estudias
otra cosa, no cruzas la calle.
No
sé si existen los territorios fabulosos, los lugares paralelos habitados por
los espíritus de la naturaleza, las islas flotantes, las que aparecen y
desaparecen como si su mundo y el nuestro hubieran tomado contacto por un
tiempo limitado. Pero me gustaría. A continuación, algo de lo que se cuenta
sobre ellas.

Ambas
islas existirían, “de alguna manera y en algún momento”. Una, cerca de la
colina de Glastonbury (Inglaterra). La otra, sería una supuesta octava isla
canaria, la más occidental de todas ellas. Ese es uno de los puntos clave: el
Oeste, el lugar donde el sol se pone, el lugar de la muerte. Un lugar de
transformación, interior y/o exterior, la puerta a otro mundo. Ambas parecen
ser materializaciones de un mismo espacio mítico, donde desaparecerían las
coordenadas espacio temporales de nuestro mundo y se entraría en otra dimensión
más espiritual que física, en cuanto que según estas leyendas sólo quien tiene
los ojos y el interior abiertos (corazón y espíritu) podrá acceder a su
geografía física.
Incluso
coinciden en una de sus múltiples denominaciones. Ambas han sido llamadas,
entre otras cosas, islas afortunadas. Y a su vez pertenecerían a ese tipo de
territorios míticos, reinos o ciudades, como Shambala, o las ciudades “perdidas”
de Sudamérica.

Su
carácter legendario tiene dos vertientes. Una sería su naturaleza más
espiritual que física. Otra sería una parcial naturaleza física, pero
perteneciente a otra dimensión, lo que enlazaría estos territorios con la
existencia de mundos paralelos, a modo del reino borroso, el país de hadas y
duendes que coexistiría con el plano humano de manera paralela, aunque a veces
se cruzarían en puntos, o lugares comunes. Momentos del espacio y espacios
temporales, que serían umbrales de apertura, puertas que podrían abrirse y
cerrarse en cualquier momento inesperado y en determinados tiempos fronterizos:
amanecer, atardecer y días o noches de solsticio, el de verano, la noche de las
hogueras de San Juan, 21 de junio santificado y trasladado al 23 por la iglesia
para tratar de separarlo de la fiesta pagana, y el de invierno, navidad. Esta
asociación con el pueblo gentil está plasmada concretamente en la Isla de Avalon, en la que salen a relucir nombres como la Dama del Lago o el Hada
Morgana.
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'Excalibur' de John Boorman, en el centro una joven Helen Mirren como el hada Morgana |
Hay,
además, una característica del país borroso cuya lógica interna encajaría con
el tipo de avistamientos de estos territorios. Es la capacidad del “encanto”,
el poder materializador de hadas y duendes, moldeando la forma de las cosas con
su deseo puro, esto es sin mezclas (también parte de su naturaleza, en este
caso de su forma de sentir y actuar). Así modificarían su propia forma, de ahí
la variedad de las imágenes con las que se aparecen ante el testigo humano. Y
relacionándolas con las imágenes arquetípicas que ya posee ese testigo, con sus
propias creencias y simbología.
Ese
aire de mundo aparte vendría remarcado por ser islas, lugares separados y
rodeados por el mar, que simbólicamente es el inconsciente, la fuente de la
vida no sólo material sino emotiva y espiritual. Y, como territorios distintos,
tendrían características ajenas a la normal apariencia de la vida en la
geografía humana, como la inmortalidad, la ausencia de fatiga y la
materialización extraordinaria, o la abundancia inagotable.
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El Merlín de 'Excalibur' |
Las
islas son, además, uno de los espacios favoritos de las hadas. Habitarían en
algunas exclusivamente “suyas” y en otras compartidas con el ser humano. Algunas
serían islas flotantes, sin asidero firme como las islas humanas, otras se
hallarían sumergidas parcial o completamente, saliendo a la superficie en
ciertos momentos, y existe la creencia de que es posible acceder a ellas cada 7
años, y conseguir que se mantengan emergidas si se lleva el fuego a ellas.
En
las islas españolas se cuenta que albergan este tipo de habitantes. El follet,
es un duende de las islas baleares, doméstico y apegado a uno de los habitantes
de una casa. Servicial y bondadoso, muy activo y juguetón, con la típica forma
de jugar y embromar a los habitantes de una casa, escondiéndoles las cosas. Y
con la particularidad de traspasar, al humano que él elija, el poder
materializador de modificar su apariencia física. Pero también existe el
barruguet, un duende molesto a quien le encanta martirizar y hacer rabiar a los
humanos. Tiene brazos desproporcionadamente largos, barba y voz ronca y fama de
perverso y lascivo. Sus lugares favoritos para vivir son cuevas, molinos,
agujeros de las paredes, pozos y cisternas.
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Mapa de Agustín del Castillo, del siglo XVIII |
También se habla de hadas, llamadas
a veces Damas Blancas y relacionadas con cuevas y fuentes, una vez más. Y tengo
que contar aquí una experiencia que le sucedió a un amigo, en una casa retirada
en el campo de la isla de Ibiza, de la que salió huyendo con su novia tras tres
noches de oír, aterrados, el impactante sonido de gigantescas puertas metálicas
abriéndose y cerrándose bajo tierra.
En
las Canarias, se han perdido las referencias mitológicas de los guanches y los
seres mágicos que ahora la pueblan son espíritus que recorren los campos
pudiendo adoptar formas de perros o gatos blancos, que tan pronto pueden guiar
rebaños como perseguir a personas, provocar estrépitos, o irrumpir en la vida
cotidiana de alguna manera. Es curiosa su manera de hacer notar su presencia en
una casa, produciendo el ruido de caída de gotas de agua y a continuación
comenzar con sus “bromas”. También hay seres encantados cerca de algunas
fuentes. Y “seres blancos” de ambos sexos en muy especiales lugares. Por
ejemplo, en el barranco de Badajoz en Tenerife donde existen numerosos
testimonios de apariciones mágicas. Y luces misteriosas, a veces asociadas con
el fenómeno ovni, en numerosos lugares del archipiélago. Existe una fotografía
en la caldera de Taburiente en la isla de la Palma, hecha a dos niños. Detrás
de ellos, en la foto revelada aparece una figura blanca de aspecto femenino,
una vez descartados orígenes técnicos en el laboratorio fotográfico.

Más que de
hadas, en Canarias se habla de espíritus, de antiguas y poderosas civilizaciones
paralelas, y de puertas inducidas, donde al cruzarlas el tiempo se modifica,
característica típica del acceso al país borroso. En el pueblo de San Juan en
Tenerife, se cuenta la historia de una niña que se quedó dormida en una cueva y
al despertar habían pasado 30 años humanos. Es curioso el hecho de que
actualmente se ha cerrado la puerta de dicha cueva, aunque los vecinos no la
olvidan y saben de sus propiedades de acceso a otros mundos. (Recomendamos
vivamente la trilogía sobre duendes, hadas y gnomos en España, de Jesús Callejo
y Carlos Canales para más detalles sobre la naturaleza de los seres del país
borroso en toda la península ibérica). Y la entrada sobre ellos en este blog:
A
continuación, San Borondón (arriba mapa francés con la isla de San Borondón en el círculo rojo) y Avalon, mencionando algunas de sus referencias
históricas, físicas y legendarias.
San Borondón
Por
supuesto existe una hipótesis racional a sus avistamientos, hablando de
reflejos y espejismos. Y ciertamente suena muy sensato, sólo que eso sólo, como
suele suceder, no explicaría toda la leyenda sobre ella. Tan sólo sería una
base, quizás sólo su cara física.
El
nombre se deriva de un monje irlandés, medieval, llamado Barandán o Brandán
nacido en 480. Es curioso que aquí surja otro nexo en común entre ambas islas,
el nexo celta, la religión anterior al cristianismo.
Se
trata de uno de esos santos curiosos, de vida sumergida en brumas y maravillas,
aunque es cierto que existió históricamente, y de él han quedado escritos,
entre otros algunos tratados geográficos y astronómicos, una regla monástica,
unas “Revelationes” de carácter profético y su “Navigatio” en donde relata sus
viajes marítimos y en concreto atlánticos, que fue el origen de la leyenda por
la que es conocido.

Su
figura permaneció en el olvido hasta el siglo XI cuando diversos monjes, entre
otros el abad de Cluny Raoul Glaber, empezaron a difundir sus viajes oceánicos,
incluyendo ya sus detalles maravillosos y una gran riqueza simbólica, en varias
versiones de la “Navigatio” del santo, inspiradas tanto en el aire iniciático
de la Odisea homérica, como en los relatos fabulosos de las “1001 noches”. Se
trata de la misma simbología que conforma la tradición mágica o esotérica
ancestral. Por ejemplo, en una de sus peripecias, San Borondón y sus compañeros
recalan en una isla que es en realidad una ballena (como en el famoso pasaje de
las 1001 noches, dentro del relato de Simbad), aunque es una imagen ampliamente
extendida en diferentes culturas. Una isla ballena es una tierra viva, capaz de
acoger y cuidar a los que tienen conciencia de esa cualidad esencial, que
sumada a otro elemento vivo, como el agua, remarca el origen sagrado de todo lo
existente, y permite alcanzar la “meta”, el “puerto”, a quienes saben reconocer
e identificar su profunda naturaleza.

Borondón
y los suyos recalan también en una tierra donde crece la hierba que conduce a
la locura. Si la consideramos en su acepción antigua, como un misterioso don divino,
se relacionaría con el estado de conciencia diferente, sagrado, que permite
conectar con planos superiores mentales. Y allí las aves permiten, o conceden,
comprender su idioma, el famoso y mágico “lenguaje de los pájaros”, esto es de
los seres que “vuelan”.
La
isla de San Borondón ha sido también llamada La Encubierta, o La Inaccesible,
en concreto en algunos escritos de la antigüedad clásica de Plinio y Ptolomeo.
Y desde luego, ya se habla de ella desde la conquista de las Canarias, con su
carácter de isla de la eterna juventud. Así mismo se la ha llamado en algunas
viejas crónicas Isla de las 7 Ciudades, donde aparece otro elemento simbólico
con la presencia de ese número arquetípico.
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Dibujo cascada interior de San Borondón |
También
existen muchas referencias a ella por parte de historiadores y viajeros. El
historiador canario Juan de Abreu en el siglo XVII la da por auténtica y hasta
trata de ubicarla: “parece estar en 10º y 10’ de longitud y 29º y 30’ de latitud”. Y se organizaron
diversas expediciones en su búsqueda durante los siglos XVI y XVII, la mayoría
precipitadamente, después de algún avistamiento, de las que se guardan
referencias documentales. Pero la isla desaparecía cuando la nave se aproximaba
demasiado.
Y
hay testimonios de los que afirman haber arribado a ella. Por ejemplo, en el
siglo XVI, el piloto portugués Pero Velo de Setúbal, a quien se tomó
declaración oficial. Contó que dos marineros tuvieron que ser abandonados allí
porque, al poco de desembarcar, se desencadenó una impresionante tormenta que
obligó a volver al navío y levar anclas por la cercanía de una costa rocosa.
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Dibujo de Pedro Agustín Castillo, siglo XVIII |
Un
curioso testimonio es el de Marcos Verde, también en el siglo XVI, que también
afirmó haber desembarcado en ella y cuenta que, algunos hombres que se
internaron en ella por diferentes senderos, empezaron a dar gritos de terror,
volviendo al barco, levando anclas y viendo desaparecer su costa nada más
alejarse de la playa.
Viera
Clavijo, en el tomo I de sus Noticias cuenta (en 1772) que: “Hace pocos años
que, retornando de América uno de los Registros de nuestras islas, creyó un día
su capitán que había avistado la isla de la Palma, más al día siguiente, en que
esperaba llegar a la de Tenerife, se halló frente a la verdadera isla de la
Palma”.
También
hay datos curiosos. En 1723 un sacerdote exorcizó la isla mientras aparecía y
desaparecía entre nubes y niebla, ante numerosas personas y quedando constancia
ante notario. Y la existencia de una única foto de San Borondón, hecha en 1958 por
M. Rodríguez Quintero, de la Palma.
Y
se da una coincidencia en el aspecto físico relatado por los testigos. Sería
una isla alargada con dos sistemas montañosos en sus extremos, una gran
depresión o valle en su centro y una claridad desconcertante. Aparte de la ya
citada neblina o bruma, en la que se envuelve antes de aparecer y desaparecer,
característica ésta presente en todos
los testimonios de supuestos contactos con otras dimensiones, desde reinos
legendarios a experiencias de tiempos perdidos y traslaciones espaciales
“imposibles”.
Isla de Avalon
En
esta isla aparecen referencias concretas que relacionan su carácter
extraordinario (ya citado más arriba, eterna juventud, abundancia, etc.) con el
cuerpo legendario del rey Arturo. ¿Completándolo? En ella se unirían la
simbología femenina de la sabiduría (Sofía) de la copa, o receptáculo, con la
ancestral Diosa Blanca inspiradora de poetas y fuente de vida y muerte, y con
los mágicos territorios paralelos donde “ese tipo de cosas” tiene lugar.
En
el siglo XII, cuando surgió y se extendió por toda Europa la leyenda del grial,
el escritor Geoffrey de Monmouth fue quién popularizó la conexión de Arturo con
la isla de Ávalon, a donde fue conducido una vez muerto y donde se dice que
permanece “dormido”, guardado su profundo sueño por el Hada Morgana (según el
poeta y estudioso de los mitos antiguos Robert Graves sería la misma identidad
de la Dama del Lago, con distinto nombre y, a su vez, ambas serían nombres
diferentes de la Diosa Blanca, la gran diosa primordial). El poeta Lydgate, del
siglo XV, describe a Arturo como “un rey coronado en el país de las hadas”.
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Merlín dibujado |
En
1191, los monjes de la abadía de Glastonbury anunciaron el descubrimiento de
una posible tumba de Arturo, y así es como se lo venden aún a los turistas de
esta colina sagrada, ya que desde la más remota antigüedad fue enclave sagrado
para las diferentes religiones. Es un lugar fuertemente empapado de conexiones
y puertas con otros mundos.
Avalon
se deriva de la palabra arcaica inglesa “aval”, manzana, y de ahí vendría el
nombre de isla de las manzanas. Fruto relacionado con los cultos femeninos más
antiguos, uno de los símbolos de Afrodita y asociada entre los celtas con la
inmortalidad. Curioso también que en la Biblia cristiana sea un fruto asociado
con el conocimiento, más allá del bien y del mal. El centro de la manzana con
sus pepitas forma una estrella de cinco puntas, de ahí el famoso pentáculo
mágico. Y uno de los trabajos de Hércules es el de robar las manzanas del
jardín de las Hespérides. Los celtas la llamaban también Isla de Cristal o Isla
Radiante, y allí colocaron una entrada a otro mundo. El ya citado Geoffrey de
Monmouth la llama Isla Pomor en su “Vita Merlin”.

Merlín,
enigmático y polifacético personaje, asociado al poeta Taliesin y el caldero
mágico. Y es que antiguamente un poeta no era un simple hacedor de versos (para
los más sensibles ahora tampoco, aunque en todo caso no tendría tanto “poder”
como antes). Tenía también algo mágico como intermediario entre la dimensión de
dioses y humanos, y el efecto de sus versos era abolir el espacio y el tiempo
humanos, acceder literalmente a otras dimensiones, a través del nivel más
profundo de la nuestra. Un poder de revelación de la esencia de las cosas y un
“fijador” del tiempo, por un lado, y materializador por otro a través de su
palabra. Ese caldero mágico se halla en Caer Sidi, el castillo espiral de la
muerte que lleva a la vida, lugar asociado también con Avalon, el reino de la
transmutación. Donde los mundos se conectan y confunden y sólo los preparados
para afrontar el Misterio pueden recorrer sus caminos. Mujer, Diosa, Serpiente
y Manzana, elementos todos ellos relacionados con la Diosa Primordial. Y un dato fascinante de Merlín es que vive al
revés, cada año rejuvenece un año y, claro, a veces se hace un lío con el
tiempo. Eso que sabe de alguien, de una circunstancia, ¿pertenece al futuro, o
es un recuerdo?
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Isla flotante Hy de Brasil |
En
las cercanías de la colina de Glastonbury se levantaban, antiguamente, unos 30
menhires, posible observatorio astronómico y señal del carácter sagrado
milenario del lugar, complementado por un manantial sagrado y el “laberinto
druídico”, construido como vereda procesional. Aunque la mayoría de las piedras
ya habían sido removidas a finales del siglo XIX, aún permanece una,
considerada piedra de poder y llamada La Roca Viva. Se dice que quien la toca,
al amanecer o a media noche, siente una corriente eléctrica que emana
ostensiblemente de ella. En Ávalon, también fue forjada la espada Excalibur del
ciclo artúrico, y cuya “propietaria” es la Dama del Lago, al fondo del cual
retornó. Y en Avalon también vivirían las 9 (otro número asociado a la Diosa
Blanca en relación con las fases lunares y su duración) doncellas hermanas del
Hada Morgana, guardianas del caldero mágico.
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Ítaca, la isla real más mítica |
La
mayoría de estos seres mágicos, la más conocida el Hada Morgana, fueron
satanizados por el cristianismo por su carácter pagano, convirtiéndolos en
seres malignos con poderes maléficos. Como decía el poeta Rilke a principios
del siglo XX, quien se acerca a ese lugar sin abrirse a las posibilidades de
ser, sólo verá la abadía de Glastonbury. Imposible ver el lago ni la isla
sagrada, ni sus misteriosos habitantes. Yo añadiría que el conocimiento será entonces
imposible. Sólo se tendrá acceso a la información.