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miércoles, 16 de enero de 2019

Huellas contraculturales 1 (aquello que buscaba nuevas formas de vivir)

Por Tesa Vigal


En varias entradas sucesivas quiero dejarme llevar por sus impresiones y compartirlas, por si a alguien le sirve y, además, goza con ello. Como dijo John Lennon en el libro 'Lennon recuerda' (entrevistas de Jann Wenner para la revista Rolling Stone): "aquello fue una exploración de todas las posibilidades"

Este es uno de los puntos que distinguen a aquel movimiento. No iba contra algo y a favor de su opuesto, eso hubiera sido el típico enfrentamiento de las dos caras de la misma moneda. La contracultura quería buscar otras monedas, otros mundos. Lo desconocido por descubrir. Y aunque tenga más lecturas, aquí se me viene una frase de Joaquín Sabina: "Como fuera de casa, en ningún sitio".  

Todo auténtico cambio, y de largo alcance, viene desde dentro hacia fuera. Como dice la letra del 'revolution' de los Beatles "... antes tienes que cambiar tu mente". De esta canción hicieron dos versiones, la lenta aparece en su álbum blanco. La rápida, que incluyo aquí en una actuación en directo, está en su álbum 'Revolver'. 




Naturalmente tuvo su lado oscuro porque, como en todo tiempo y lugar, hubo en aquel movimiento gente dogmática, chiflados, encadenados a las drogas... Nada ni nadie es perfecto, es imposible que nos guste todo de alguien, o que estemos de acuerdo en bloque con una filosofía o una religión. Nada ni nadie es de una pieza. Somos fascinantes laberintos y por eso son absurdos y anti espirituales los dogmas. Por eso es peligroso deshumanizar y relacionarse con etiquetas en lugar de personas. "Todos somos personas", como dijo Simone de Beauvoir. Únicas, ni superiores ni inferiores. Frase de Henry Miller: "Si colocas a alguien por encima o por debajo de ti, te conviertes en una víctima"

De ahí la importancia de vivir nuestra vida, no cualquier otra impuesta por modas sociales o supuestos prácticos. Hace poco volví a ver la peli 'El graduado', con un inolvidable Dustin Hoffman y Anne Brancoft, y volvió a fascinarme su final tan contracultural (así que abstenerse los que no la hayan visto), esa expresión de los dos que va tomando conciencia, poco a poco, de que han hecho algo trascendental, enfrentarse a la familia y decirles adiós, y el autobús alejándose hacia no se sabe dónde. 

                                                                      
                                                                  


En otra entrada irá la letra de una de las canciones de esta peli de Mike Nichols, pero no la típica, de la señora Robinson, sino la de 'los sonidos del silencio' de letra más fascinante.









Ahora acabo con versos de Lou Reed, de su disco 'Magic and Loss': "Pasas por la arrogancia, pasas por el dolor / pasas por un pasado siempre presente / 
y es mejor no esperar que la suerte te salve / tienes que pasar por el fuego hasta la luz / ... tienes que ser muy fuerte/ porque empezarás desde cero/ una y otra vez/ y cuando se disipe el humo.../ justo en ese momento/ ese fuego maravilloso empieza otra vez"

sábado, 23 de julio de 2016

Pistas de Marlowe, huellas de Patti Smith, silencios de Mickey Rourke


Por Tesa Vigal

El detective Marlowe, el más melancólico, el protagonista de los libros de Chandler, investiga al saxofonista que suele tocar por las noches, en verano, a la puerta del cine Renoir, un jazz tan melancólico como él, quizás eso es lo que le intriga. Otro motivo podría ser que el músico y su saxo se han colado en la peli 'el sueño eterno', quizás a través de la frontera entre las sensaciones solitarias del chico de la moto (Mickey Rourke) en 'la ley de la calle' (foto abajo) y la voz de Patti Smith recitando a Rimbaud. 




En cualquier caso, todo ello forma parte de lo que alimenta aunque no se coma, por lo cual es tan necesario como el aire, aunque varía según gustos personales (tan misteriosos como todo lo demás), que también pueden investigarse pero es absurdo juzgar. Conviene recordar lo que decía Henry Miller sobre la poesía ( y que suscribo, aunque no recuerdo literalmente la frase): "no se trata de erudición sino de sensibilidad". Por cierto, lo decía en un librito único, a partir de la figura de Rimbaud, y que puede que deje perplejos a lectores de sus trópicos, de Cáncer y de Capricornio, si no se han fijado en su fondo dionisíaco y sólo en sus peripecias por París: 'El tiempo de los asesinos', en alianza editorial, pequeño de tamaño y desbordante en su alma apasionada. 

Escribí sobre él en el blog complementario de libros con aliento http://librosconaliento.blogspot.com.es/2014/12/la-poesia-en-estos-tiempos-el-tiempo-de.html  


Viendo la última peli de Linklater 'todos queremos algo' sentí que me sabía a poco, pero claro para mí son memorables sus anteriores: 'Boyhood' y su trilogía de 'antes del atardecer...' etc. Eso sí tiene su misma fluidez atrapadora en la manera de contar, pero el encanto se queda corto, a pesar del personaje típico de la contracultura de esos años (1980), volcado en sus experiencias perceptivas (con petas y sin ellos) (foto dcha.) y su afán de realización personal al margen de lo práctico, o lo usual, que está personificado en los demás personajes, interesados sobre todo en sus hormonas estudiantiles (con alcohol o sin él). 


Pero el protagonista me resultaba algo insípido, quizás porque tenía un aire a Matt Dillon en 'Rumble fish' ('la ley de la calle' foto izda.), aunque el parecido se limitaba a lo físico. El magnetismo de Matt Dillon es sólo de Matt Dillon, y no digamos el de su hermano en la peli Mickey Rourke. 





Escribí sobre ella en el blog complementario película secreta
http://peliculasecreta.blogspot.com.es/2014/09/rumble-fish-la-ley-de-la-calle-de.html 

El otro día me dio pena que la gente que me acompañaba no disfrutaran, tanto como yo, con una peli en el cine Bellas artes: 'El sueño eterno', de H. Hawks. Sólo uno comentó conmigo alguna de sus frases irrepetibles:
"-No es usted muy alto... / Hice lo que pude".
"-No me gustan sus modales / A mí tampoco, por la noche no me dejan dormir". 
"-Es usted muy mono (atractivo) / Nadie lo es". 


Ante mi sorpresa, lo que discutían era quién mató a quién, como si el cine negro fuese una historia de la tía Agatha (Christie). Recordé la anécdota que había leído una vez sobre el rodaje. Cuando el director, hecho un lío con la trama, decide preguntar al autor de la novela, tan atmosférica como la peli, y Chandler le da una respuesta de lo más significativa: "Y yo qué sé quién mató a quién, eso no es lo importante".

Me miraron con cierto recelo y me callé, sintiéndome asquerosamente rara por la incomunicación, y triste porque ellos no hubieran disfrutado con la atmósfera de la peli, sus diálogos, su humo, sus miradas (sobre todo la de Lauren Bacall), la lúcida melancolía del detective Marlowe-Bogart... La soledad en compañía me supo árida, me olió a rechazo, a absurdo, a cuneta polvorienta. Aún sabiendo que lo mejor era pasar del asunto, tomarlo con humor, pero en momentos frágiles pasa lo que pasa y acabé la tarde arrastrándome como un caracolito. En fin, para olvidarme bailé un rato al llegar a casa, con música de la Creedence. Y recordé a Patti Smith recitando a Rimbaud:








domingo, 3 de abril de 2016

Mejor no lo leas si no te interesa el arte (a partir del documental 'Hitchcock Truffaut')

Por Tesa Vigal

O si no te intriga su realidad: de dónde surge la necesidad humana de contar historias. Como diría Lorca pan para el cuerpo y pan para el alma. O si confundes talleres con tertulias, o si crees que es posible aprender a escribir.

Claro que en ciertos casos es más determinante que en otros. A mí me salvó el arte, en una de esas infancias con olor a azufre y asfixiante silencio. Libros y películas me hicieron descubrir que existen todo tipo de personas, lugares, situaciones, tiempos, que el mundo es enorme y laberíntico como cada persona, que los bichos raros también tienen derecho a vivir (además de apuntar al misterio que empapa la vida), que los callejones sin salida contienen puertas secretas, que las trampas, las tormentas, la desolación pueden revelar significados si los vives con la actitud aventurera del viaje a Ítaca del poema de Kavafis (la meta es el camino). Y el indio don Juan Matus, por boca de Castaneda, lo puntualizaría en una frase impresionante, sólo para indios aunque seas rostro pálido: "la gente vive todo como una maldición o una bendición, el hombre de conocimiento lo vive todo como un desafío".

Isak Dinesen (Karen Blixen)

El arte enseña a vivir, no de manera didáctica sino explorando, por eso lo creativo se basa en el juego. Todos los niños lo saben, metiéndose por completo en la historia que recrean, y esa es la autenticidad que comparten los artistas, de la que habla el interesante documental sobre las conversaciones entre Truffaut y Hitchcock, que dio lugar a un libro mítico en los 60. Fascinantes las imágenes de sus películas seleccionadas, con todo el peso vital de un sueño. En este sentido van dos frases de la escritora Isak Dinesen (Karen Blixen): "Lo mejor de mi naturaleza se revela en el juego, y el juego es sagrado". Y: "El auténtico arte siempre debe suponer cierta brujería". 

Otro efecto complementario es vivir más, por arriba, por abajo, y por ambos lados. La empatía surge de manera inevitable y las etiquetas se deshacen en el polvo de lo absurdo y la incomunicación. En los matices está la inteligencia de las cosas y la libertad se percibe tan necesaria como el aire. Más tarde, me fijé en que los sueños eran nuestro cuaderno de bitácora y además usaban el lenguaje analógico, simbólico del arte. Con ellos aprendí que lo real es la experiencia, lo que se vive, ya sea en un sueño, o en la vigilia, en la ficción o en lo cotidiano más pedestre. Si en un sueño nos persigue un vampiro, sería conveniente observar con cuidado a la gente que nos rodea, aunque en apariencia carezca de colmillos, los tiene. Y si aparece una llave... Puertas cerradas, secretos, tesoros, claves... Ese es uno de los objetos favoritos de Hitchcock en sus pelis, por ejemplo en su fascinante 'Notorious'. 

La llave de 'Notorious'

Comparto la opinión de que los sueños y la imaginación creativa tienen la función de explorar, completar, revelar la esencia de la "realidad". Como decía Orson Welles: " el arte es una supuesta mentira que sirve para contar la verdad". También desvelan parte de ella los ensayos y el periodismo, aunque su alcance es menor a pesar de que los datos y las ideas son importantes y necesarios, pero al no ser una historia no puede ser vivido y sólo la experiencia alcanza al ser humano entero. Por eso me asombra cuando escucho a alguien decir que la ficción es mentira, puede que se esté defendiendo con esa postura reductora, es comprensible, pero no me sirve porque mutila la vida.

Las historias enseñan a imitar, evitar, descubrir, bucear, ponerse en lugar de, conocerte y conocer a los otros. Y creo que la presencia de estos efectos, o su ausencia, es lo que marca la diferencia entre un libro o una peli vacía, falsa, o sólo mental a modo de ensayo, de una obra creativa. Otra frase, de Truman Capote: "entre la gente que escribe, están los escritores y están los artistas". Por eso creo que no se puede enseñar a escribir. Mejor dicho, se puede enseñar a escribir correctamente y también un montón de fórmulas, trucos argumentales para captar al lector que sólo quiere distraerse, o matar el tiempo, algo que me parece estupendo si lo disfrutan, aunque es otra cosa de efecto más pequeñito. Pero escribir creativamente no admite trucos, es otro mundo (tengo que reconocer que soy una romántica). Escribiendo te conectas a no se sabe dónde, desapareces y sólo está la historia que quiere ser contada. Por eso la corrección consistiría en encontrar la trama, o palabra exacta que lo logre. 

Truman Capote

Incluso si se trata de relatar un pasaje biográfico, para completarlo y revelar su verdad más profunda a veces es necesario modificar detalles, igual que hacen los sueños. Sin embargo, tratar de simplificar la vida es muy humano, una defensa ante el vértigo de su misterio. Una vez escuché el tono, curiosamente defensivo de alguien, afirmando categóricamente que escribir es un oficio. Estoy de acuerdo en su parte más técnica, pero sólo la técnica no crea arte. Y percibo una falsa humildad en ello. No lo entiendo, tan natural es un lado como el otro.

No sólo el arte es vital, también puede ser algo vivo hablar sobre él. Una tertulia es gente charlando fluida, libremente, y si lo hacen con sensibilidad no habrá lugar para lo didáctico, ni para la simple curiosidad intelectual. Eso tiene también su lugar, interesante aunque más limitado, pero es mejor no confundirlo para saber dónde te metes. En los últimos tiempos me parece que abunda esa confusión. 

Henry Miller
He asistido a tertulias, o clubs de lectura, donde me encontré con una persona, o un grupito de amigos, que ponían un libro sobre la mesa elegido por ellos (o lo tomas o lo dejas como las lentejas), sobre el que desplegaban sus loables motivos didácticos, incluso leyendo al principio un párrafo informativo sobre el autor (como si cualquier interesado no pudiera encontrarlo en internet). Tras ese momento de perplejidad, iban dando turnos de palabra, porque admitían a cuanta más gente mejor, evitando así una charla fluida. En fin, echo de menos las apasionantes conversaciones que he disfrutado en otros momentos de mi vida, surgidas sobre la marcha, o decidiendo entre todos un tema como punto de partida, que no de llegada. 

Acabo con varias frases más. Una de Camus: "Si el mundo fuera claro, el arte no existiría". Otra de Aristóteles: "La finalidad del arte es dar cuerpo a la esencia secreta de las cosas, no el copiar su apariencia". Y una referencia al fascinante, insólito librito de Henry Miller sobre la poesía partiendo de Rimbaud, del que ya he hablado en el blog de libros con aliento: 

Para H. Miller la poesía no es cuestión de erudición sino de sensibilidad. Este es un librito de apasionada defensa de la poesía, como la auténtica actitud revolucionaria, que sorprenderá a los que sólo hayan leído sus trópicos, porque desborda espiritualidad, romanticismo, arrebato, aunque para mí ambas facetas se complementan como parte de su alma dionisíaca. 
Y esto es lo que se me ha ocurrido, no se sabe para qué, a partir del documental sobre las conversaciones Truffaut-Hitchcock, que me ha encantado.

martes, 9 de abril de 2013

Blue Valentine y Searching for a sugar man


Por Tesa Vigal


Esta película, dirigida por Derek Cianfrance, hace justicia a su título. Es un prolongado blues de esos con saxo arrastrado, que por momentos desemboca en respiración entrecortada, rumbo hacia el enigma del origen de una relación amorosa que ya contiene el germen de su final.

Sus magníficos intérpretes (Michelle Williams y Ryan Gosling) rezuman vida en cada uno de sus gestos, silencios, murmullos agotados o complicidad limitada disfrazada de conexión.

Esto último es la base de su historia y el de muchas otras nacidas de un intercambio de bromas, sonrisas sedientas de comunicación y alguna que otra cancioncilla. Aunque en este caso la letra de la canción que cantan los dos en la calle tiene una letra descarnada, a la que no se hace caso porque la necesidad de embellecer lo que existe esconde la auténtica naturaleza de su limitada relación. 


Es el deseo de amar y ser amados lo que se vuelca, con frecuencia, en esa persona que acabamos de conocer y no la auténtica ligazón que nos une a ella. Es también la falacia social de que el paso obligado en una relación amorosa es tener hijos y convivir en pareja. Es, en fin, el auto engaño de confundir una mínima complicidad con amor. Es decir, rechazamos los grados de comunicación personal, que son muchos y llenos de matices, reduciéndolos a convivencia sí, o ausencia de historia. Sin términos medios.

Sin embargo el hecho es que nos podemos llevar bien con alguien de múltiples maneras. Podemos sentirnos a gusto tomándonos un café. O como camaradas de juerga. O como un intercambio amistoso de gustos, o talantes. O como compañeros de cama. Pero tendemos a forzar esa mínima conexión para que cuadre en una historia amorosa, como sea. Naturalmente todo sucede, con frecuencia, de manera inconsciente. Y cuando esa mínima complicidad ha dado de sí todo lo que podía, el agotamiento, el vacío, la sensación de fraude, equivoco, incomprensión general, lo sentimos lleno de culpa y fracaso. Unas veces achacándolo a nuestra pareja. Otras, menos, admitiendo que ha sido por nuestra propia decisión. Y el viento de lo auténtico barre las miradas, revela el campo seco y nos enfrenta cara a cara con nuestra propia fragilidad áspera, sin vuelta atrás.


Este tipo de relación es el que cuenta la película, a través de escenas fragmentadas del principio y el final de su historia. Las primeras con su forma de conocerse, escenas conmovedoras por su propia limitación convencional. Las segundas por su densa aspereza desde el agujero del pozo seco a donde han llegado los dos. Patética y reveladora la escena en que su relación toca fondo. Cuando él le pide a ella que salgan a alguna parte esa noche (cosa que no hacen hace demasiado tiempo) y vayan a un hotel de citas, con una habitación temática, supuestamente amorosa. Al entrar a ese recinto sórdido, claustrofóbico, iluminado con envolvente luz azulada, él comenta: "parece la vagina de un robot". Allí forzarán un encuentro, sin ganas, pura intencionalidad. Haciendo como que se desean sin lograrlo. Incluso reconociéndolo tibiamente, sin que importe ya, a pesar del cabreo de él que no es más que su carácter rebelde y en ese momento se revela más que nunca como rebeldía estéril. Sin causa. Sin base. Y cuando ella, siguiendo la puesta en escena de él, se tumba en el suelo y se quita las bragas, él no tiene más remedio que reconocer la falacia del momento y grita: "no quiero tu cuerpo, te quiero a ti". Pero eso es justamente lo que no tienen ninguno de los dos, desde hace ya mucho tiempo. No se tienen uno al otro, en realidad nunca se han tenido. (abajo foto)


Y esa escena final, abrupta, sin salida, con el gesto de rabia despectiva de él alejándose de ella. Y ella, sin tener siquiera un gesto como respuesta. Comunicación cero.

En el documental 'Searching for sugar man' de Malik Bendjelloul, mejor documental en los oscar de este año, lo que se busca no es el amor siempre esquivo sino las huellas de un mito envuelto en leyenda y rezumando equívocos. Porque el protagonista buscado, un cantautor americano de origen mexicano llamado Rodríguez, era una estrella de rock en la Sudáfrica del apartheid, cuya música eran lemas multitudinarios entre la juventud en rebeldía contra aquel intolerante régimen racista. En Sudáfrica creían que también era una estrella del rock en todo el mundo, como mínimo en América. Pero no era así. Lo que van descubriendo los dos tipos sudafricanos que le admiran, dispuestos en un principio a descubrir la realidad de su leyenda que cuenta que desapareció misteriosamente de los escenarios. O bien que se suicidó en plena actuación, en mitad del escenario. 


Comienza así una labor detectivesca que les lleva a una historia de un músico sin éxito, conmovedor en su vida cotidiana, que jamás recibió el dinero de los miles y miles de discos vendidos en Sudáfrica, que ignoraba su propia leyenda, su éxito allí, que había ido teniendo una vida paralela en América, trabajando en cualquier cosa, viviendo en la misma casa decrépita durante décadas. 

Búsqueda de la identidad, más allá del rastreo de la pista del propio Rodríguez. ¿Músico genial incomprendido? ¿discípulo de Dylan con mala suerte? ¿reflejo conmovedor de su propia poesía? ¿Quién otorga el prestigio? Y mucho más misterioso ¿qué es lo relevante en un artista?

De ahí la siguiente pregunta ¿qué es el arte y cómo llega y a quién y cuándo? Mientras veía este fascinante documental, que nada tiene que ver con los documentales al uso, recordé la creencia de Henry Miller en su librito sobre la poesía a través de la obra del poeta Rimbaud 'El tiempo de los asesinos', editorial alianza. Su hipótesis es que el arte cuando es auténtico toca el alma de la gente, pero no se sabe cuándo, ni cómo, ni a quienes. Porque el arte no es cosa de erudición sino de sensibilidad. 


La manera de caminar en la nieve de Detroit (¿o era Chicago?) de Rodríguez, con el cuidado entregado y humilde de una vida con sentido, aunque exteriormente algunos la llamarían fracasada. No lo es ninguna vida cuando se vive con un sentido personal e íntimo, porque entonces escapa de ese tipo de etiquetas. El pudor de gafas negras con las que protege las capas profundas de su alma. La perplejidad de sus hijas, ante un padre ya abuelo, que de pronto surge ante ellas con una historia paralela de artista que nunca tuvieron en cuenta, o directamente desecharon como peripecias juveniles sin ninguna importancia.

Yo diría que ambas películas preguntan dos cosas:
¿Hay alguien ahí? ¿quién está ahí? 

martes, 26 de junio de 2012

Citas vitales para empezar de cero


Por Tesa Vigal

Empezar de cero supone cuestionar nuestra propia existencia, usar el arte para aprender a vivir, descubrir el origen de nuestra fuerza, llamarla motivación o no, actuar lo pendiente, enfrentar nuestro lado oscuro, reconocer la libertad propia y ajena, diferenciar entre lo esencial y lo prescindible, aceptar los hechos y en lugar de resignarse descubrir lo que se puede hacer con ellos...
Buceando en mis papeles he encontrado un montón de citas. Citas que guardé en su momento, por todas partes, porque me 'tocaron'. Las he agrupado por temas.

Sobre la existencia:
Neil Gaiman: “Cuando sueñas, a veces recuerdas. Cuando despiertas, siempre olvidas” (Sand Man) (abajo ilustración de su maravillosa novela ilustrada 'Sandman')
Haruki Murakami: “La realidad puede no ser verdad y la verdad puede no ser real”.
Paul Auster: “Cuando a un hombre la vida le resulta tolerable sólo si permanece en la superficie de sí mismo, es natural que se sienta satisfecho obteniendo esa misma superficialidad en los demás”.
Platón: “El tiempo es una imagen móvil de la eternidad”.
Rilke: “Son puros todos los sentimientos que le concentran y elevan; es impuro el sentimiento que sólo afecta a un lado de su naturaleza, desgarrándole”.
I Ching: “La naturaleza no contiene intenciones y por eso todo en ella es tan grande”.
William Temple: “Ninguna revelación es posible si la misma existencia no es por entero un instrumento de revelación”.
John Berger: “El heroísmo consiste en comprender que los logros pueden ser más grandes que quienes los alcanzan”. (de “un pintor de hoy”)
Henry Miller: “Si colocas a alguien por encima o por debajo de ti, te conviertes en una víctima”.
“Todo aquello a lo que cerramos los ojos, todo aquello de lo que huimos, todo lo que negamos, denigramos o despreciamos, sirve para derrotarnos al final”
Quitín Muñoz: “En una exploración lo importante es saber en qué dirección viajas, pero no lo que vas a encontrar”.
Lawrence Durrell: “La realidad siempre trata de imitar la imaginación de la cual emana” / “La verdadera inocencia no puede hacer nada vulgar” / “Vivimos visas que se basan en una selección de hechos imaginarios”.
William Blake: “Si las puertas de la percepción se purificasen, cada cosa aparecería como es, infinita”.
Buda: “Incluso del apego al nirvana hay que liberarse” / “Cuando no tengas nada que decir, guarda el noble silencio” / “Mente clara, corazón tierno” / “A un loco se le conoce por sus actos y a los demás también”.
Pauli (premio nobel física 1945): “Las coincidencias son las huellas visibles de principios desconocidos”.
San Agustín: Ninguna naturaleza es mala y este nombre no indica otra cosa que la privación del bien. Por lo tanto todas las cosas son buenas y el mal no es sustancia, porque si lo fuera sería bien”.




Lao Tsé: “Aquel que prefiriendo la luz prefiere también la oscuridad, es continuamente, sin fin, la morada de la creación”.
Lou Reed: fragmento de ‘Magia y pérdida’, 'Magic and loss': “Cuando pasas por el fuego pasas por la humillación / pasas por una mole de dudas / cuando pasas por la humillación te puede cegar la luz / hay gente que nunca se da cuenta de eso / Pasas por la arrogancia, pasas por el dolor / pasas por un pasado siempre presente / y es mejor no esperar que la suerte te salve / tienes que pasar a través del fuego hasta la luz / cuando pasas por el fuego agitas la mano derecha / hay cosas que tienes que tirar / ese terror caustico en tu cabeza / no te ayudará nunca a salir / tienes que ser muy fuerte / porque empezarás desde cero / una y otra vez / y cuando se disipe el humo… / justo en ese momento / ese fuego maravilloso empieza otra vez”.
Gilbert Sinoué: “El sueño es la lógica, la razón de uno sólo, la realidad es la locura de todos”.
Castaneda: “Un acto libre de expectativas intrusas, temores al rechazo, ilusiones de éxito. Libre del culto del yo; todo lo que hacía tenía que ser al momento un acto de magia en que me abría libremente a los impulsos del infinito”.
Lorca: “La vida es una tragedia para los que sienten y una comedia para los que

piensan”.
Múñoz Molina: “Porque habían nacido para fugitivos amaron siempre las películas, la música, las ciudades extranjeras” (“El invierno en Lisboa”)
Aldous Huxley: “la experiencia no es lo que le suceda a alguien sino lo que alguien hace con lo que le sucede”
Gandhi: “Ojo por ojo y el mundo acabará ciego”
Marcel Prévost: “Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama”
Saint-Exupéry: “En la vida no hay soluciones, sino fuerzas en marcha. Es preciso crearlas y las soluciones vienen”.
Hermann Hesse: “El conocimiento se puede comunicar, la sabiduría no”.
Fitzgerald: “Crecer es una cosa terriblemente difícil de hacer. Es mucho mejor omitirlo e ir de una infancia a otra” / De ‘Suave es la noche’: “… los sentimentalismos de la niñez, tan deliberados como la borrachera de un hombre después de la batalla” / “las cosas deben ser de la gente que las sabe apreciar” / “… devolver a todos a su verdadero ser, borroso tras los compromisos de no se sabe cuántos años”/
“los buenos modales equivalen a reconocer que todo el mundo es tan delicado que se le tiene que tratar con guante blanco. Pero el respeto a los demás es otra cosa. A un hombre no se le puede llamar cobarde o mentiroso a la ligera, pero si uno se pasa la vida tratando de no herir los sentimientos de los demás y alimentando su vanidad, acaba por no saber qué es lo que debe respetar en ellos”.
Han Yu: “Quien se siente en el fondo de un pozo para contemplar el cielo lo encontrará pequeño”
Proverbio inglés: “Los señores hablan de cosas, los criados de personas”
Longfellow: “Si tuviéramos acceso a la biografía secreta de nuestros enemigos y comprender la tristeza y sufrimiento que encierran, toda nuestra hostilidad hacia ellos se desvanecería”.
Jung: “Uno no se ilumina imaginando seres de luz, sino tomando consciencia de nuestra oscuridad” / “Lo que no se hace consciente, o rechazamos de nosotros mismos, se manifiesta en nuestras vidas como destino”.
Y dos fragmentos de letras de canciones:
The Beatles: “Dices que quieres una revolución / Bien, sabes/ todos deseamos cambiar el mundo / … / Pero cuando hablas de destrucción / no puedes contar conmigo / … / Sabes que todo estará bien / … / Dices que tienes una solución verdadera / Bien, sabes / a todos nos gustaría ver el plan / Me pides una contribución / todos hacemos lo que podemos / Si deseas dinero para gente que odia / todo lo que te diré es que tendrás que esperar / Dices que cambiarás la constitución / bien, sabes / a todos nos encantaría cambiar tu cabeza / Me dices que es la institución / Bien, sabes / mejor libera tu mente / 
Aquí va el vídeo de 'Revolution', la versión rápida, la lenta aparece en el 'Album blanco'.


http://youtu.be/9J0X__Z81EA

Pink Floid (de ‘La cara oculta de la luna’): “Viendo pasar los momentos / que componen un día monótono / Desperdicias y consumes las horas / de un modo indecoroso / Vagando de aquí para allá / por alguna parte de tu ciudad / A la espera de que alguien o algo / te muestre el camino. / Cansado de tumbarte bajo el sol y quedarte / en casa mirando la lluvia / Eres joven y la vida es larga y / hoy hay tiempo que matar /


Y luego te das cuenta un día de / que tienes diez años más tras de ti / Nadie te dijo cuando correr, / llagaste tarde al disparo de salida. / Y tú corres y corres para alcanzar al sol, / pero él se está poniendo / Y girando velozmente para de nuevo / elevarse por detrás de ti / El sol es el mismo de modo relativo, / pero tú eres más viejo / Tu respiración es más corta y estás un día / más cerca de la muerte. / Cada año se hace más corto, / nunca pareces encontrar tiempo / Planes que se quedan en nada o en media página de líneas garabateadas / Esperando en silenciosa desesperación / a la manera inglesa / El tiempo se ha acabado, / la canción se ha terminado, / pensaba que diría algo más”.
Sobre el amor: Jung: “Donde hay amor no existe el deseo de poder y donde predomina el poder el amor brilla por su ausencia. Uno es la sombra de otro”.
Fitzgerald: “A diferencia de los amantes no tenían pasado; a diferencia de los matrimonios, no tenían futuro”.
Jalil Gibrán: “El amor sacude nuestras raíces” / “Pero dejad que se abran espacios en vuestros pensamientos hasta que los vientos del cielo dancen entre vosotros” / “amaos mutuamente pero no hagáis del amor una obligación” / “que cada uno llene la copa del otro, pero no bebáis de una sola copa” / “Cantad y danzad juntos y siempre estaréis alegres, pero que cada uno de vosotros sea él mismo” / “Dad todo vuestro corazón al amado, pero con cuidado, que esta ofrenda no sea la causa del sometimiento del uno al otro” / “Porque las columnas del templo fueron dispuestas por separado y ni el ciprés se cobija bajo la sombra del roble, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés” / “Pues un amigo está para saciar nuestros anhelos, no nuestro vacío”.
Lou Reed: “Amores legendarios me persiguen en sueños”.
Leonard Cohen: “Conquístame o piérdeme/para eso sirve la oscuridad” (de “Dama de medianoche”)- De “So long Marianne”: “Pero ahora estoy frío como una hoja de afeitar nueva/ y necesito tu amor oculto”.
Sobre el arte:
Eric Rohmer: “La noción de lo natural es absolutamente relativa y la verdad de un gesto encuentra su fundamento no en la imitación sino en su belleza intrínseca y en la riqueza de significaciones de la que es portador”

Gonzalo Suárez: “Prefiero una mentira verdadera a una verdad de mentira”
Pedro Almodóvar: “El auténtico provocador lo es involuntariamente”.
Viejo dicho irlandés: “Y por la luz que brilla en ella esta historia es cierta”. 

Borges: “Cuando Sherezade se pone a contar textualmente la historia de las 1001 noches, con riesgo de llegar otra vez a la noche en que la refiere, y así hasta el infinito”.
Hoffman: “El arte es el presentimiento de lo infinito”.
Heidegger: “Pero lo que permanece lo fundan los poetas”.
Henry Miller: La poesía no sólo no desvirtúa la realidad, sino que habla de su esencia” (a propósito de aquellos que piensan que la poesía distorsiona la realidad haciéndola más bonita, o es sinónimo de cursi, cuando es justo lo contrario). / “El lenguaje del poeta corre paralelo a la voz interna cuando ésta se acerca a la infinitud del espíritu. Mediante este registro interior el hombre sin lenguaje o cultura está en comunicación con el poeta. No se trata de una cuestión de educación verbal sino de desarrollo espiritual”. (de “El tiempo de los asesinos”).
Allan Poe: “La poesía no es un propósito sino una pasión… El escritor es un artista, no un predicador”.
Truman Capote: “Entre la gente que escribe están los escritores y están los artistas”.
Robert Graves: “Todo verdadero poema está escrito en quinta dimensión”.
Colin Wilson: “El poeta empieza a escuchar las voces del silencio, a percibir que el mundo está cargado de significados que habitualmente no ve”.
Faulkner: “Una novela es la vida secreta de un escritor, el oscuro hermano gemelo de un hombre”.
























jueves, 27 de octubre de 2011

Apuntes sobre Rimbaud y el arte


Por Tesa Vigal

“Todo auténtico poema está escrito en quinta dimensión” (Robert Graves)


“El arte es el presentimiento del infinito” (Hoffman)


A modo de invocación para empezar este blog, y con el mejor de mis besos, un artículo sobre Rimbaud, uno de mis poetas favoritos. 


Pero mucho me temo que las dos citas que abren este texto, suenen a chino a la gente que confunde arte con periodismo. Escandalicen a los que confunden arte con costumbrismo, aferrándose a lo aparente y superficial de la vida. Y hagan enarcar una ceja a los estilistas que confunden arte con forma y pura técnica.


Un libro puede estar correctamente escrito y no ser arte. Y puede tener un estilo insólito, alambicado o “provocador” y ser pura mierda. La clave está en si debajo de eso hay vida o está el vacío.


También suele confundirse lo simple con lo sencillo, para defender un tipo de libros planos cuyo estilo se defiende por lo fácil y accesible de leer. Se olvida en este caso que un estilo puede ser sencillo (ahora mismo se me ocurre el caso de Carver) pero si es arte siempre será profundo, con atmósfera y relieve.




Y no se trata de elitismo. Como decía Henry Miller en su fascinante y pequeño libro sobre la poesía, basándose en la figura de Rimbaud (“El tiempo de los asesinos”), la poesía, el arte, no tiene que ver con erudición sino con sensibilidad. Y en efecto hay libros magníficos y memorables que sin embargo han tenido una enorme difusión y ventas (que yo recuerde, por ejemplo, Fitzgerald, García Márquez, Auster, Murakami, Antonio Machado, Allan Poe…). En fin, también me viene ahora la distinción fundamental que hacía Truman Capote entre la gente que escribe: escritores o artistas.


Puede que en estos tiempos la sensibilidad esté embotada y ese proceso empezó precisamente en el siglo XIX, el de Rimbaud. Él sufrió por ello y por ello dejó de escribir a los 20 años. Si la poesía no servía para cambiar la vida, para estremecer y arañar el alma y la piel no merecía la pena escribir. El alma, no sólo la mente, no sólo el corazón. El sustrato más profundo y esencial del ser humano, como quiera que se le llame.


Porque es desde ese sustrato desde donde surge el arte, desde donde se escribe. De ahí la importancia esencial del lenguaje empleado. No como una diarrea mental de florituras o retóricas sino como el uso exacto de símbolos, la base de las creaciones artísticas de todo ser humano por las noches: sus sueños. De ahí su rotunda intensidad. Eso es lo que crea la atmósfera al invocar mundos completos, vivos.


El hecho es que la poesía no volvió a ser igual después de Rimbaud. Hasta el punto de que acabó empapando la vida. Como un hilo conductor, invisible al principio, que desembocó en todos los movimientos culturales y sociales del siglo XX que exploraban nuevas formas de vivir (surrealistas, dadaístas, jóvenes beatniks, rockeros, hipys…). El sueño de Rimbaud se cumplió y, lo que es mejor, todavía está en ello. Su influencia en músicos de especial calado sigue siendo evidente. Algunos tan importantes como Bob Dylan o Patty Smith. Esta última no sólo lo reconoce a la hora de componer sino que ha recitado los poemas de Rimbaud de vez en cuando (hace poco en Madrid en La Casa Encendida). 


Y como en los sueños la meta y el camino del arte es la exploración de la esencia de la vida. Más allá del espacio y el tiempo, allí de donde surge lo lúdico y la entrega, el inconsciente, la imaginación, el misterio, el asombro, lo trascendente, la sed…  Esa sed de trascendencia que ni siquiera se conforma con algunas de sus manifestaciones. En palabras de Rimbaud: “Ni leyendas ni mitos apagan mi sed”.


Una temporada en el infierno


Por eso cuando esa exploración es auténtica, imperativa y necesaria, la obra de un artista está unida de manera íntima con su propia vida personal. Y el caso de Rimbaud (Charleville, Francia 1854-1891) es uno de esos ejemplos. Para conocer sus datos y hechos hay montones de libros. Resumiendo se podría decir que era un chico muy rebelde que empezó a escribir a los 16 años, vagabundeó por Europa, participó en la comuna de París, tuvo una famosa y loca relación amorosa con el poeta Verlaine, dejó de escribir a los 20 años, se fue a vivir a África donde se dedicó a todo tipo de actividades políticamente incorrectas y desesperadas, entre otras el tráfico de armas, y volvió a Europa muy enfermo para morir a los pocos meses, con 37 años.


Para conocer su periplo vital interior, recomiendo el fascinante libro ya citado de Henry Miller: “El tiempo de los asesinos”, del que ya se habló en esta revista en el número 6. En él se habla de la visión de Rimbaud de la poesía, algo trascendente, oracular, visionario… En lo que coincide con otros poetas como Hördelin y Blake entre otros. Y cómo eso marcó toda su vida, o la sostuvo. De manera clara y directa hasta que dejó de escribir. De manera oculta y desesperada, indirecta y contradictoria cuando dejó de hacerlo. Si la poesía no existía realmente, es que todo era mentira y lo sublime era una maldición torturadora. Y si eso es así nada importaba. Por ejemplo que un sensible poeta se dedique al tráfico de armas. Devolver al mundo la bofetada de una desoladora decepción. En ese sentido veo el principio de su libro de prosa poética Una temporada en el infierno: “En otros tiempos, si mal no recuerdo, mi vida era un festín en el que se abrían todos los corazones y en el que se derramaban todos los vinos.


Una noche senté a la belleza sobre mis rodillas –Y la encontré amarga- Y la injurié.


Me fugué. ¡Oh brujas, oh miseria, oh odio!. Fue a vosotros que confié mi tesoro.”


Y Henry Miller también da su particular e interesante visión de los últimos momentos de su vida. El que busca lo trascendente no puede conformarse con el dios de cualquier religión. Es más, lo encontrará anti espiritual por su dogmatismo y moralinas, sus amenazas y crueldad. Una pequeña jaula de imposiciones donde encerrar a la conciencia de un ser humano, pisoteando su libertad. Y sin embargo lo que se cuenta es lo que contó su católica hermana, tras mandarle a un cura a su habitación poco antes de morir. Dada la rebeldía e irreverencia de su hermano se temía lo peor, por eso le asombró que su hermano hablara con el cura. Y dada la visión estrecha que ella tenía de lo religioso interpretó ese hecho y el comentario perplejo y asombrado del cura, en el sentido de que su hermano se habría convertido o algo parecido.  Y así lo reflejan sus biografías, que en ese tema tienen una visión tan pequeña y superficial como su hermana. Pero el comentario del cura, afirmando al salir que nunca había conocido a nadie tan religioso, tiene una lectura más profunda, si se trataba de alguien sensible. Y esa es la interpretación que expone Henry Miller en su librito. Se trataría de que Rimbaud se habría reconciliado con su parte luminosa y poética. Esa que quiso repudiar al dejar de escribir y que le hacía exigir en sus poemas lo imposible, la “navidad” sobre la tierra.


Lo excesivo provoca. Lo excesivo está presente en las almas demasiado sensibles, sedientas y exploradoras. Sienten más, tanto el dolor como el gozo, la insatisfacción como los sueños y eso incomoda bastante porque no se entiende desde el lado medio y usual de la vida. Quizás por eso existen algunos que, oyendo campanas sin comprenderlas, quieren “provocar” con su obra intencionadamente. El resultado suele ser patético y artificial pero vende bien entre los esnobistas, los sociólogos que van de “modernos” y los mercaderes del arte a quienes no les interesa el arte. Pero cualquier artista auténtico descubre rápidamente el engaño. En palabras de Almodóvar: “No soporto a los artistas que van de provocadores. El auténtico provocador lo es involuntariamente”.


En fin, Rimbaud es excesivo y sufrió la consecuencia que suele acarrear: la inadaptación y la soledad rodeado de gente. Y tampoco hay que confundirlo con una vida social necesariamente incorrecta y dada a los excesos. Eso puede ocurrir, pero lo excesivo también puede plasmarse en una vida de ermitaño, o en una obsesión y pasión hacia cualquier faceta vital, aunque aparentemente parezca una persona con una vida social anodina. Su manera de sentir le delatará (como ejemplo el oficinista gris que fue Kafka viene muy bien al pelo).




Hay una película de 1995, dirigida por la directora polaca de “Europa, Europa” y “Copyng Beethoven”, Agnieszka Holland: “Total eclipse”, que aquí en España se tituló “Vidas al límite” y protagonizada por un magnífico y jovencísimo Leonardo di Caprio antes de ser famoso. Una película de indudable interés aunque no llegue a ser redonda, con algunas poderosas imágenes desesperadas y una atmósfera de inquietante intensidad que plasma la relación atormentada entre Rimbaud y Verlaine. 


En cuanto a su manera de escribir es potente y visionaria, rezumando absoluto y un hechizo ebrio, dionisíaco, que remite portentosamente al origen y al final, a la fuente de todas las preguntas más íntimas, esas que nacen perturbadoras cuando el silencio toca fondo y empieza a oírse todo lo demás que se agita por debajo. Y entonces se necesita un sentido que estalle y lo bañe todo con su luz, sea la que sea, y que el espíritu se estremezca hasta en el detalle más cotidiano. Y uno no puede conformarse.


En fin, la lectura de Rimbaud no es recomendable para almas tibias o resignadas, o dichosamente “normales”. Se quedarán fuera de lo que leen. Y aquellos que confundan la poesía con lo “bonito” (ignorando que son cosas opuestas, una es superficial, la otra honda), se darán un buen susto. Y a los que se quedan con la superficie de la vida les escandalizará ese poderoso ramalazo espiritual, ajeno por igual a religiones y lo materialista.  


Ahí van algunas frases de la prosa poética de su “Una temporada en el infierno”, de la que recomiendo la traducción en español de la editorial Hiparión y la edición bilingüe en Ediciones 29 de los años 70: “¡La sangre pagana vuelve!. El Espíritu está próximo (…) Espero a Dios con glotonería (…) Entretanto, soy un maldito, siento horror de la patria. Lo mejor es soñar muy borracho, sobre la arena (…) Sí, tengo los ojos cerrados a vuestra luz. Soy una bestia, un negro (…) Apreciemos sin vértigo la extensión de mi pureza (…) ¿Conozco a la naturaleza todavía? ¿Me conozco a mí mismo?. Basta de palabras (…) ¡Gritos, tambor, danza, danza, danza, danza! (…) Voy a descorrer el velo de todos los misterios (…) Soy maestro en fantasmagorías (…) Tengo sed, tanta sed (…) Vamos hacia el Espíritu. Es muy cierto, es un oráculo lo que yo digo. Comprendo, y no sabiendo expresarme sin palabras paganas, quisiera enmudecer”


Para los más inquietos y los que no se conformen con convenciones les propongo una exploración. Dejando de lado el sentido religioso que tiene en nuestra sociedad occidental lo pagano ¿qué sentido tiene en Rimbaud? No vale la respuesta fácil. :-)